Tienda en línea: Shopify, a la medida o las dos cosas
Cuándo conviene Shopify, cuándo una tienda a la medida y cuándo un frente propio con Shopify detrás; qué mueve el costo, pagos y envíos en México y EE. UU.
Shopify conviene cuando vendes productos con precio fijo y quieres empezar a vender pronto. Una tienda a la medida conviene cuando tu forma de vender no cabe en una plantilla. Y hay una tercera opción que usamos seguido: un frente a la medida con Shopify detrás, para que el diseño sea tuyo y el carrito, los pagos y el inventario los resuelva Shopify. Aquí va cómo elegir, qué mueve el costo y qué revisar antes de decidir.
Cuándo conviene Shopify
- Productos físicos con precio fijo y variantes normales: talla, color, presentación.
- Quieres vender esta semana, no en dos meses. Carrito, pagos, inventario, cupones y envíos ya vienen resueltos.
- No tienes equipo técnico y quieres cargar productos tú, desde el celular si hace falta.
- Pagos sin montar nada: Shopify Payments está disponible para negocios en México, Estados Unidos y Canadá, entre otros países. Si prefieres otro procesador, Shopify cobra una comisión adicional por transacción que depende del plan.
- Hay una app para casi todo. Reseñas, facturación, paqueterías, chat.
El intercambio: pagas una mensualidad que cambia según el plan, comisiones por venta, y cada app suele sumar su propia cuota mensual. Y trabajas dentro de lo que la plantilla permite: si quieres que la tienda haga algo que Shopify no contempla, acabas peleando con la plataforma o pagando una app más.
Cuándo conviene una tienda a la medida
Cuando la forma de vender es parte de lo que te distingue, o cuando la tienda es una pieza más de un sistema que ya tienes.
- Vendes por cotización, no por carrito. Un catálogo con precios de lista y una cotización formal por escrito para empresas e instituciones, como el de RUCEG, que no necesita carrito ni pasarela.
- Tus reglas de venta son tuyas. AMANTI vende productos íntimos con entrega discreta a todo México: catálogo de 152 productos, kits armados, cupones y campañas de descuento que se prenden con un solo interruptor, y un feed para Google Shopping. Cada una de esas reglas está hecha a su medida.
- Cada pieza es única. Arte entre Líneas vende 84 piezas de joyería botánica, cada una irrepetible, organizadas por colección y administradas desde su propia base de datos.
- Ya tienes un sistema interno (inventario, ERP, facturación) y la tienda tiene que leer y escribir ahí, no en otra base de datos que haya que sincronizar.
El intercambio: pagas desarrollo y mantenimiento en lugar de mensualidad; los pagos se conectan con un procesador (Stripe, Mercado Pago, Conekta o el de tu banco); inventario, impuestos y envíos los tienes que resolver tú, con quien te la construya; y necesitas pruebas automatizadas, porque aquí no hay nadie más cuidando que el carrito siga funcionando.
La intermedia: tu frente, Shopify detrás
Shopify permite usar su motor sin usar su plantilla: con la Storefront API puedes construir el frente de la tienda con el framework que quieras y dejar que Shopify maneje catálogo, precios, carrito y pago. Shopify le llama headless: «todo el poder de Shopify bajo el cofre, con control total del frente».
Así hicimos FEYAVI, una tienda de wraps de gel semicurado para uñas dirigida al mercado de Estados Unidos: Nuxt al frente y Shopify detrás para el catálogo, los precios y el carrito. Cada diseño tiene su propia ficha (128 en total, una por variante), el catálogo se lee en vivo desde Shopify, y el sitio lleva 350+ pruebas automatizadas y se midió en 12 tamaños de pantalla. La marca carga productos y cambia precios en Shopify como cualquier tienda; el diseño es suyo.
Conviene cuando la marca y el diseño son parte de la venta, pero no tiene sentido reconstruir carrito, pagos e inventario. El intercambio es que hay dos cosas que mantener: Shopify y el frente. Los cambios de catálogo los haces tú en Shopify; los de diseño, con quien construyó el frente.
Qué mueve el costo
Sin cifras, porque dependen de cada tienda, pero esto es lo que más pesa:
- Mensualidad, comisiones y apps. En Shopify se pagan cada mes mientras la tienda viva. En una tienda a la medida no hay mensualidad de plataforma, pero sí servidor y procesador de pagos.
- Diseño. Plantilla, plantilla ajustada o diseño propio. El salto grande está entre la segunda y la tercera.
- Fotos y fichas. Es el trabajo que nadie cotiza y el que más tarda. Una tienda con fotos malas no vende en ninguna plataforma.
- Integraciones. Facturación electrónica si vendes en México, inventario, un ERP, WhatsApp. Cada una es un proyecto chico dentro del grande.
- Mantenimiento. En Shopify lo hace Shopify. A la medida, alguien tiene que cuidar servidor, dependencias y pruebas.
- Pruebas. En Shopify, las de tu tema; a la medida, las de todo. Pídelas en cualquiera de los tres caminos.
Envíos y pagos: México y Estados Unidos
Si vendes en México
- Pago en efectivo. Una parte de los clientes paga en tiendas de conveniencia. Con OXXO a través de Stripe, el cliente recibe una referencia, paga en caja y la confirmación llega al siguiente día hábil; esos pagos no se pueden reembolsar por la misma vía y no admiten contracargos, así que el proceso de devoluciones hay que diseñarlo aparte.
- Transferencia y tarjeta. Lo normal. Lo que importa es que la tienda marque el pedido como pagado sola, sin que alguien revise el banco.
- Envíos. Guías con la paquetería o con un agregador, costo por zona o envío gratis a partir de cierto monto, rastreo que el cliente vea sin escribirte, y una regla clara de quién paga las devoluciones.
- Factura. Si tus clientes son empresas, van a pedir CFDI; conviene que la tienda recoja los datos fiscales al comprar.
Si vendes en Estados Unidos
- Impuesto sobre ventas. Cambia por estado y, en muchos, por condado o ciudad; por lo general se cobra según el destino del envío y sólo donde tu negocio tiene «nexus». Shopify ayuda a cobrarlo, pero no lo declara ni lo paga por ti salvo que uses Shopify Tax. En una tienda a la medida hace falta un servicio de cálculo de impuestos y un contador de ese lado.
- Envíos. El cliente espera rastreo, tiempos claros y devoluciones fáciles; es lo primero que compara.
- Si envías desde México, revisa con tu paquetería qué pasa en aduana y quién paga los impuestos de importación antes de publicar los precios.
Qué revisar antes de elegir
- ¿Cuántos productos y cuántas variantes? ¿Son únicos o repetibles?
- ¿Precio fijo, cotización o las dos cosas según el cliente?
- ¿A dónde envías y con quién?
- ¿Qué sistemas ya tienes y qué tiene que leer la tienda de ellos?
- ¿Quién va a cargar productos, fotos y textos, y cada cuánto?
- ¿Qué pasa en tu temporada alta? Una tienda que se cae en el Buen Fin no se paga nunca.
- ¿A nombre de quién quedan la cuenta de Shopify, el dominio, el procesador de pagos y los datos de los clientes? De tu empresa, siempre.
- ¿Qué pruebas se corren antes de cada cambio?
Si las respuestas apuntan a productos repetibles y precio fijo, Shopify. Si apuntan a reglas propias o a un sistema que ya existe, a la medida. Si lo que te importa es el diseño y lo demás ya lo resuelve Shopify, la intermedia.
Si quieres que lo revisemos
Cuéntanos qué vendes y a dónde, y te decimos cuál de los tres caminos tomaríamos y por qué, aunque al final la construya alguien más. Puedes ver cómo hacemos tiendas y sitios en Desarrollo web y aplicaciones, revisar el portafolio o escribirnos desde contacto. Si ya tienes una tienda y no sabes si rehacerla, lee antes de rehacer tu sitio web; y si quieres saber cómo cotizamos, aquí está el proceso.
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